ECONOMÍA
| TEMA 2 SISTEMAS ECONÓMICOS | ||||||||||||||||||
| 1 AUTORES | ||||||||||||||||||
| ADAM SMITH | ||||||||||||||||||
| KEYNES | ||||||||||||||||||
| MARX | ||||||||||||||||||
| 2 SISTEMA DE ECONOMÍA DE MERCADO | ||||||||||||||||||
| 3 SISTEMA DE ECONOMÍA MIXTO | ||||||||||||||||||
| 4 SISTEMA DE PLANIFICACIÓN CENTRAL | ||||||||||||||||||
| 5 SISTEMA DE ECONOMÍA DEL BIENESTAR | ||||||||||||||||||
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J. M. Keynes(1883-1946)
John M. Keynes, economista inglés que sentó las bases de la macroeconomía, o estudio de la economía a nivel nacional. Analizó los efectos de la intervención estatal, a través de la política económica, sobre el crecimiento económico de un país y, por tanto, sobre el nivel de empleo y de inflación. Su obra más importante, La Teoría General del Empleo, el Interés y el Dinero, se publicó en 1936, y tuvo una gran influencia en la social-democracia tras la segunda guerra mundial.
Comentario de texto 1º Bachillerato: «Ahorro y gasto (Keynes)».
“El descenso de precios provocado por una mayor eficiencia y especialización de la producción es, efectivamente, un beneficio. Pero el descenso de precios que implica la ruina del productor es uno de los mayores desastres económicos que posiblemente puedan ocurrir (…) Lo que ahora necesitamos no es apretarnos el cinturón, sino mantener una actividad expansiva, de actividad: hacer cosas, comprar cosas, fabricar cosas (…) Supongamos que todos dejamos de gastar nuestros ingresos y que lo ahorramos todo. ¿Y bien? Todos dejaríamos de trabajar. Y no tardaríamos en no tener ingresos para gastar. Nadie se enriquecería lo más mínimo y al final moriríamos todos de hambre. Sería nuestra recompensa por no querer comprarnos mutuamente bienes y servicios, ya que es así como vivimos. Lo mismo, incluso más, es verdad cuando se aplica en un ente local. Es hora de que los ayuntamientos se dediquen a poner en marcha mejoras que tengan sentido. Y también me gustaría ver llevados a la práctica planes nacionales concebidos con grandeza y magnificencia”.
J. M. Keynes: “Ahorro y gasto”, Listener, 14 de enero de 1931.
- Clasificación
El texto es una serie de fragmentos integrados en el artículo “Ahorro y gastos”, de la revista Listener, escrito por John Maynard Keynes (1883-1946), y publicado el 14 de enero de 1931. Es de naturaleza histórico literaria, fuente primaria. El autor fue un economista británico, cuyas teorías, plasmadas en la obra Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero (1936), sobre la economía moderna siguen utilizándose en la actualidad, destacándose por abogar por que el Estado se implicase y fuese incentivador de la economía, frente al modelo tradicional pasivo. La fecha del documento nos establece que se ha escrito en el periodo posterior al crash del 29, que ha provocado la hecatombe financiera más grave del siglo XX, cuyas consecuencias todavía son muy visibles en la sociedades desarrolladas (este mismo año, el gobierno inglés, por ejemplo, se vio forzado a devaluar la libra esterlina en un 30% de su valor).
Destinado al público en general, no es un artículo científico, sino divulgativo, pues su intención es la de despertar la inercia de los poderes públicos y la sociedad a la hora de favorecer la recuperación económica tras tamaño debacle.
- Análisis del texto
Keynes, en el texto, aboga por romper con la concepción ahorrativa de la sociedad para salir de la crisis económica abogando por el gasto tanto privado como público. Para Keynes la bajada de los precios de los productos es positiva hasta que estos descienden tanto que son la ruina del propio productor lo que, sin duda, lleva al desastre. Aludiendo que, entonces, nadie tendría interés en producir y eso supondría la quiebra del sistema capitalista. Pero, además, Keynes advierte de lo que puede suponer el ahorro sin medida. Como consecuencia, si nadie gasta, nadie trabajaría y eso traería consigo no tener ingresos. En una espiral en la que “todos acabaríamos muriéndonos de hambre”. De ahí que su propuesta sea simple, gastar, producir, consumir, con el fin de enriquecernos porque es el motor del capitalismo. Del mismo modo, propugna que sean los ayuntamientos o los gobiernos los que también se impliquen de forma clara y directa con planes que favorezcan estas actividades.
- Análisis histórico
Contexto histórico previo. Tras la Primera Guerra Mundial (1914-1918) las economías europeas se encontraron con una situación compleja debido a los efectos negativos que aquella había tenía sobre ellas. El dibujo de las nuevas fronteras y la emergencia de nuevos países, producto de la desintegración de los imperios centrales, Alemania, Austria-Hungría, Turquía, e incluso, Rusia, dieron lugar a un periodo de reconstrucción del que solo se vio beneficiado en gran medida Estados Unidos. Había ocupado aquellos mercados abandonados por los europeos durante el conflicto y había concedido grandes empréstitos de guerra. Aunque había participado en la contienda, tardíamente, no se vio afectado como los otros países beligerantes.
Su economía floreció. El dólar sustituyó a la libra esterlina como moneda internacional en las transacciones comerciales. Su industria se había convertido en la más competitiva del mundo, gracias a la introducción de los nuevos sistemas de producción (forismo y taylorismo). El aumento de la producción, ante la fuerte demanda, derivó en el abaratamiento de los costes de producción y hacer posible que una amplia cantidad de productos estuviera al alcance de todas las clases sociales. El acceso a préstamos y a créditos fáciles dio lugar a que la demanda de teléfonos, radios, automóviles y electrodomésticos se incrementase. Ciudades como Chicago, Nueva York, Detroit o los Ángeles se convirtieron en grandes centros financieros.
La revolución de las técnicas de consumo (publicidad, grandes almacenes, comerciales, etc.), así como la estabilidad en el empleo trajo consigo un mayor nuevo modelo social en el que parecía que la prosperidad no iba a acabarse nunca. Sin embargo, la especulación bursátil, ante la falta de mecanismos de control, y la sobreproducción acabaron por eclipsar este sueño cuando los valores de la bolsa se vinieron abajo. Y todos los que habían comprado miles de acciones vieron como sus pagarés dejaron de tener valor. Eso supuso que no pudieron devolver los préstamos. El primer síntoma de la brutal recesión que se anunciaba fue la quiebra del banco austriaco Creditanstalt, primera entidad financiera del país. A partir de ahí, en cascada, miles de bancos quebraron y todos los pequeños ahorradores se quedaron sin nada.
El crash del 29 hizo que el sueño americano estallase como una pompa de jabón. Los americanos retiraron sus capitales de Europa, sobre todo de Alemania, y la economía mundial se gripó. La demanda se contrajo de una forma espectacular, los precios se hundieron tanto en el sector industrial como en los productos agrícolas, y eso derivó en el cierre de empresas, la ruina de miles de campesinos y, finalmente, el paro, la miseria y el hambre.
Desarrollo. La crisis económica mundial que trajo consigo el crash del 29 desacreditó e hizo obsoletas las teorías económicas dominantes. El capitalismo como sistema económico sin control y autorregulado había fracasado. El supuesto equilibrio entre la oferta y la demanda se había visto convertido en una amarga ficción, los mercados y actividades económicas se habían paralizado y los gobiernos se vieron desbordados por la crisis financiera internacional. Todo ello derivó en medidas a corto plazo de los gobiernos: reducción de sueldos, recortes sociales, ajuste de la demanda y proteccionismo que no servía para reactivar a medio o largo plazo la economía y, por lo tanto, los Estados se vieron impotentes a la hora de enfrentarse al grave paro y a la debilidad de sus economías nacionales, haciéndolo cada uno en solitario (hubo un intento en la Conferencia de Londres de aunar esfuerzos, pero no se logró nada).
El economista Keynes consideró que estas políticas estaban erradas. Para poder salir de la crisis había que gastar y ante la falta de incentivos para la inversión privada, solo cabía una salida: la inversión pública (en obras públicas e incentivos) y el déficit. El déficit traería consigo mayor inflación pero, a su vez, la inversión permitiría un incremento de la demanda que, a la postre, beneficiaría a los gobiernos pudiendo compensar el déficit al ver incrementados sus ingresos. Paralelamente, se debían aumentar los salarios para aumentar la capacidad adquisitiva de las clases obreras y medias y de este modo incentivar el consumo. Todo ello derivó en una nueva concepción de la economía. El Estado era no solo un árbitro sino un activo.
Estas teorías fueron implementadas en Estados Unidos, a partir de 1932, por el presidente demócrata Franklin Delano Roosevelt, con el New Deal. Adoptó una serie de medidas que, luego, han sido imitadas, como la devaluación del dólar, mecanismos de control bursátil; para evitar la especulación abusiva, estableció un seguro federal para garantizar los depósitos en los bancos. Además, creó la Seguridad social, la introducción de las prestaciones de desempleo y la asistencia a gentes sin recursos. Pero fueron sus iniciativas legislaturas, a partir de la Ley de Ajuste Agrario y Ley Nacional de Recuperación Industrial, las que permitieron la recuperación de la economía americana (aunque no todos están de acuerdo en que fueron estas medidas las que encaminaron la situación). En otros países europeos, también, se aplicaron, de otros modos, las teorías de Keynes. En Gran Bretaña se impulsó la inversión pública. Si bien fueron en los países escandinavos donde el modelo fue más atrevido, colocando los pilares y fundamentos de lo que más tarde se conoció como el Estado de Bienestar.
- Conclusión
El crash del 29 lo cambió todo. La economía ya no era una cuestión autónoma sino que afectaba a la sociedad por entero. Ello trajo consigo la acción de los gobiernos. Así, la intervención del Estado no solo no gustó a muchos empresarios, ya que estableció un salario mínimo y marcó el máximo de horas de la jornada laboral, sino que estableció una nueva dialéctica entre el capitalismo y los gobiernos.
No cabe duda de que sus iniciativas, influidas por las ideas de Keynes, fueron muy valiosas para introducir una serie de mecanismos de control del capitalismo, además de una nueva perspectiva, como ofrece el texto, que los poderes públicos no podían quedarse al margen de la economía de la nación, sino que son actores importantes y reguladores de la misma. Esto ha servido de base para la sociedad y para el Estado de bienestar y asistencial que disfrutamos actualmente.
Como último apunte señalar que en filme Las uvas de la ira (1940), de John Ford, recoge en los devastadores efectos de la crisis en la sociedad americana de entreguerras; y en ¡Qué bello es vivir! (1946), de Frank Capra, el efecto del crac del 29 en las entidades bancarias. Además, en las obras de El crack del 29 (1976) de Galbraith o La crisis económica de 1929-1939 (2009), de Kindleberger, podemos encontrar un interesante análisis historiográfico de este periodo.
https://viajeporlascienciassociales.wordpress.com/2013/02/11/comentario-de-texto-1o-bachillerato-ahorro-y-gasto-keynes/
Posted by igorbarrenetxea
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John M. Keynes, economista inglés que sentó las bases de la macroeconomía, o estudio de la economía a nivel nacional. Analizó los efectos de la intervención estatal, a través de la política económica, sobre el crecimiento económico de un país y, por tanto, sobre el nivel de empleo y de inflación. Su obra más importante, La Teoría General del Empleo, el Interés y el Dinero, se publicó en 1936, y tuvo una gran influencia en la social-democracia tras la segunda guerra mundial.
Comentario de texto 1º Bachillerato: «Ahorro y gasto (Keynes)».
“El descenso de precios provocado por una mayor eficiencia y especialización de la producción es, efectivamente, un beneficio. Pero el descenso de precios que implica la ruina del productor es uno de los mayores desastres económicos que posiblemente puedan ocurrir (…) Lo que ahora necesitamos no es apretarnos el cinturón, sino mantener una actividad expansiva, de actividad: hacer cosas, comprar cosas, fabricar cosas (…) Supongamos que todos dejamos de gastar nuestros ingresos y que lo ahorramos todo. ¿Y bien? Todos dejaríamos de trabajar. Y no tardaríamos en no tener ingresos para gastar. Nadie se enriquecería lo más mínimo y al final moriríamos todos de hambre. Sería nuestra recompensa por no querer comprarnos mutuamente bienes y servicios, ya que es así como vivimos. Lo mismo, incluso más, es verdad cuando se aplica en un ente local. Es hora de que los ayuntamientos se dediquen a poner en marcha mejoras que tengan sentido. Y también me gustaría ver llevados a la práctica planes nacionales concebidos con grandeza y magnificencia”.
J. M. Keynes: “Ahorro y gasto”, Listener, 14 de enero de 1931.
- Clasificación
El texto es una serie de fragmentos integrados en el artículo “Ahorro y gastos”, de la revista Listener, escrito por John Maynard Keynes (1883-1946), y publicado el 14 de enero de 1931. Es de naturaleza histórico literaria, fuente primaria. El autor fue un economista británico, cuyas teorías, plasmadas en la obra Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero (1936), sobre la economía moderna siguen utilizándose en la actualidad, destacándose por abogar por que el Estado se implicase y fuese incentivador de la economía, frente al modelo tradicional pasivo. La fecha del documento nos establece que se ha escrito en el periodo posterior al crash del 29, que ha provocado la hecatombe financiera más grave del siglo XX, cuyas consecuencias todavía son muy visibles en la sociedades desarrolladas (este mismo año, el gobierno inglés, por ejemplo, se vio forzado a devaluar la libra esterlina en un 30% de su valor).
Destinado al público en general, no es un artículo científico, sino divulgativo, pues su intención es la de despertar la inercia de los poderes públicos y la sociedad a la hora de favorecer la recuperación económica tras tamaño debacle.
- Análisis del texto
Keynes, en el texto, aboga por romper con la concepción ahorrativa de la sociedad para salir de la crisis económica abogando por el gasto tanto privado como público. Para Keynes la bajada de los precios de los productos es positiva hasta que estos descienden tanto que son la ruina del propio productor lo que, sin duda, lleva al desastre. Aludiendo que, entonces, nadie tendría interés en producir y eso supondría la quiebra del sistema capitalista. Pero, además, Keynes advierte de lo que puede suponer el ahorro sin medida. Como consecuencia, si nadie gasta, nadie trabajaría y eso traería consigo no tener ingresos. En una espiral en la que “todos acabaríamos muriéndonos de hambre”. De ahí que su propuesta sea simple, gastar, producir, consumir, con el fin de enriquecernos porque es el motor del capitalismo. Del mismo modo, propugna que sean los ayuntamientos o los gobiernos los que también se impliquen de forma clara y directa con planes que favorezcan estas actividades.
- Análisis histórico
Contexto histórico previo. Tras la Primera Guerra Mundial (1914-1918) las economías europeas se encontraron con una situación compleja debido a los efectos negativos que aquella había tenía sobre ellas. El dibujo de las nuevas fronteras y la emergencia de nuevos países, producto de la desintegración de los imperios centrales, Alemania, Austria-Hungría, Turquía, e incluso, Rusia, dieron lugar a un periodo de reconstrucción del que solo se vio beneficiado en gran medida Estados Unidos. Había ocupado aquellos mercados abandonados por los europeos durante el conflicto y había concedido grandes empréstitos de guerra. Aunque había participado en la contienda, tardíamente, no se vio afectado como los otros países beligerantes.
Su economía floreció. El dólar sustituyó a la libra esterlina como moneda internacional en las transacciones comerciales. Su industria se había convertido en la más competitiva del mundo, gracias a la introducción de los nuevos sistemas de producción (forismo y taylorismo). El aumento de la producción, ante la fuerte demanda, derivó en el abaratamiento de los costes de producción y hacer posible que una amplia cantidad de productos estuviera al alcance de todas las clases sociales. El acceso a préstamos y a créditos fáciles dio lugar a que la demanda de teléfonos, radios, automóviles y electrodomésticos se incrementase. Ciudades como Chicago, Nueva York, Detroit o los Ángeles se convirtieron en grandes centros financieros.
La revolución de las técnicas de consumo (publicidad, grandes almacenes, comerciales, etc.), así como la estabilidad en el empleo trajo consigo un mayor nuevo modelo social en el que parecía que la prosperidad no iba a acabarse nunca. Sin embargo, la especulación bursátil, ante la falta de mecanismos de control, y la sobreproducción acabaron por eclipsar este sueño cuando los valores de la bolsa se vinieron abajo. Y todos los que habían comprado miles de acciones vieron como sus pagarés dejaron de tener valor. Eso supuso que no pudieron devolver los préstamos. El primer síntoma de la brutal recesión que se anunciaba fue la quiebra del banco austriaco Creditanstalt, primera entidad financiera del país. A partir de ahí, en cascada, miles de bancos quebraron y todos los pequeños ahorradores se quedaron sin nada.
El crash del 29 hizo que el sueño americano estallase como una pompa de jabón. Los americanos retiraron sus capitales de Europa, sobre todo de Alemania, y la economía mundial se gripó. La demanda se contrajo de una forma espectacular, los precios se hundieron tanto en el sector industrial como en los productos agrícolas, y eso derivó en el cierre de empresas, la ruina de miles de campesinos y, finalmente, el paro, la miseria y el hambre.
Desarrollo. La crisis económica mundial que trajo consigo el crash del 29 desacreditó e hizo obsoletas las teorías económicas dominantes. El capitalismo como sistema económico sin control y autorregulado había fracasado. El supuesto equilibrio entre la oferta y la demanda se había visto convertido en una amarga ficción, los mercados y actividades económicas se habían paralizado y los gobiernos se vieron desbordados por la crisis financiera internacional. Todo ello derivó en medidas a corto plazo de los gobiernos: reducción de sueldos, recortes sociales, ajuste de la demanda y proteccionismo que no servía para reactivar a medio o largo plazo la economía y, por lo tanto, los Estados se vieron impotentes a la hora de enfrentarse al grave paro y a la debilidad de sus economías nacionales, haciéndolo cada uno en solitario (hubo un intento en la Conferencia de Londres de aunar esfuerzos, pero no se logró nada).
El economista Keynes consideró que estas políticas estaban erradas. Para poder salir de la crisis había que gastar y ante la falta de incentivos para la inversión privada, solo cabía una salida: la inversión pública (en obras públicas e incentivos) y el déficit. El déficit traería consigo mayor inflación pero, a su vez, la inversión permitiría un incremento de la demanda que, a la postre, beneficiaría a los gobiernos pudiendo compensar el déficit al ver incrementados sus ingresos. Paralelamente, se debían aumentar los salarios para aumentar la capacidad adquisitiva de las clases obreras y medias y de este modo incentivar el consumo. Todo ello derivó en una nueva concepción de la economía. El Estado era no solo un árbitro sino un activo.
Estas teorías fueron implementadas en Estados Unidos, a partir de 1932, por el presidente demócrata Franklin Delano Roosevelt, con el New Deal. Adoptó una serie de medidas que, luego, han sido imitadas, como la devaluación del dólar, mecanismos de control bursátil; para evitar la especulación abusiva, estableció un seguro federal para garantizar los depósitos en los bancos. Además, creó la Seguridad social, la introducción de las prestaciones de desempleo y la asistencia a gentes sin recursos. Pero fueron sus iniciativas legislaturas, a partir de la Ley de Ajuste Agrario y Ley Nacional de Recuperación Industrial, las que permitieron la recuperación de la economía americana (aunque no todos están de acuerdo en que fueron estas medidas las que encaminaron la situación). En otros países europeos, también, se aplicaron, de otros modos, las teorías de Keynes. En Gran Bretaña se impulsó la inversión pública. Si bien fueron en los países escandinavos donde el modelo fue más atrevido, colocando los pilares y fundamentos de lo que más tarde se conoció como el Estado de Bienestar.
- Conclusión
El crash del 29 lo cambió todo. La economía ya no era una cuestión autónoma sino que afectaba a la sociedad por entero. Ello trajo consigo la acción de los gobiernos. Así, la intervención del Estado no solo no gustó a muchos empresarios, ya que estableció un salario mínimo y marcó el máximo de horas de la jornada laboral, sino que estableció una nueva dialéctica entre el capitalismo y los gobiernos.
No cabe duda de que sus iniciativas, influidas por las ideas de Keynes, fueron muy valiosas para introducir una serie de mecanismos de control del capitalismo, además de una nueva perspectiva, como ofrece el texto, que los poderes públicos no podían quedarse al margen de la economía de la nación, sino que son actores importantes y reguladores de la misma. Esto ha servido de base para la sociedad y para el Estado de bienestar y asistencial que disfrutamos actualmente.
Como último apunte señalar que en filme Las uvas de la ira (1940), de John Ford, recoge en los devastadores efectos de la crisis en la sociedad americana de entreguerras; y en ¡Qué bello es vivir! (1946), de Frank Capra, el efecto del crac del 29 en las entidades bancarias. Además, en las obras de El crack del 29 (1976) de Galbraith o La crisis económica de 1929-1939 (2009), de Kindleberger, podemos encontrar un interesante análisis historiográfico de este periodo.
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ACTIVIDAD 1
Responder el siguiente cuestionario en base a las ideas de Keynes.
a) ¿Cuál es su principal planteo para salir de la crisis de 1929?
b) ¿Cómo relaciona Keynes los conceptos de crisis, desempleo y demanda?
c) ¿Qué papel juega el consumo en la economía para este autor? ¿Qué es la propensión a consumir?
f) ¿Por qué se genera la superproducción?
g) ¿Qué papel juega el salario en la salida de una crisis?
h) ¿Cómo puede el Estado resolver una crisis? ¿Qué medidas debe tomar?
ACTIVIDAD 2

ACTIVIDAD 3 KEYNES TENÍA RAZÓN
JUEGO 2
JUEGO 4
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